Topacio azul

Creo saber dónde fueron nuestras palabras. Se lo había preguntado antes al silencio que se les quedó, pero como era de esperarse no me dijo nada. ¿Tú también te preguntas adónde fueron? Si lo haces, déjame contarte que anoche, mientras caminaba por la calle 13, justo frente al bar, oí a un hombre decirle a una hermosa mujer “rebaño de azucenas”. Aunque al oírlo me revolcó una ola de ningún mar, debo admitir también, si soy justa, que en su voz sonaban precisas. Nuestras palabras parecían estar cómodas con él. Además, a la mujer también le hacían gracia, de una manera diferente, supongo, pero las disfrutaba. Así que seguí caminando sin reclamar lo que algún día fue mío.

Debo confesarte que me dio tranquilidad el saber que no habían desaparecido, o peor aún, como alguna noche llegué a pensar, que no estaban escondidas por la casa, asustadas por tu ausencia. No me parecía justo con ellas, al fin y al cabo son palabras hermosas que merecen ser pronunciadas como lo hacíamos nosotros, a diario, ¿no crees? Pues bien, quería contarte que están por ahí afuera, en bocas de otros amantes igual de creativos. Aunque, pensándolo bien, ¿fuimos realmente creativos, o fue el amor quien nos sopló al oído cada una de esas palabras y nosotros, sinvergüenzas, proclamamos la autoría? Ahora creo que fue más lo segundo.

Disculpa el atrevimiento de escribirte, pero como dije, pensé que podías tener la misma duda. Si hubieras sido tú quien encontró la respuesta, me habría gustado que me lo dijeras para así no buscarlas ni extrañarlas más. Puede ser que también te hayas tropezado ya con alguna, ¿habrá sido “topacio azul” quizás?

Me gusta Cargando…
VOLVER ATRAS

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

ESCRITURA CREATIVA
  • Facebook
  • Instagram
  • Inicio
  • Versos y Poemas
  • Relatos Cortos
  • Sobre mí
  • Contacto

Diseñado con WordPress

%d