alma marchita

El alma sin amor se marchita, se endurece como roca que impide ser tallada y, al mismo tiempo, se debilita.
La espera ya no es espera, es resignación amarga e incomprendida donde la empatía no visita.
Lo hermoso no asombra, el letargo es el estado permanente, la nostalgia es cotidiana y repetitiva. Los fantasmas del pasado cobran vida, más vida de la que solían tener en vida.
El alma sin amor deambula, no camina; su paso es pausado, como el de un viejo cansado de sentirla. El alma sin amor se marchita.

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